El universo paralelo de AMLO, un análisis de Leopoldo Mendívil

La relación del actual gobierno y la población abierta es aceptable, según la encuesta presentada ayer por AMLO, donde obtiene una calificación de 6.7 en una escala del 1 al 10. No obstante y como todos sabemos, su relación con grupos específicos es francamente mala.
Ayer, Andrés Manuel López Obrador rindió su Informe Trimestral. No hubo nada nuevo, pero me llamó la atención su perspectiva; según AMLO “hay gobernabilidad” en el país.

Pues depende…

Me atendré a una definición sencilla: “La gobernabilidad se refleja en la relación de los actores sociales y políticos; es el grado de equilibrio dinámico entre demandas sociales y capacidad de respuesta gubernamental, articulando tres principios: eficacia, legitimidad y estabilidad” (García, CIDE 2003).

La relación del actual gobierno y la población abierta es aceptable, según la encuesta presentada ayer por AMLO, donde obtiene una calificación de 6.7 en una escala del 1 al 10. No obstante y como todos sabemos, su relación con grupos específicos es francamente mala.

Ahora pasemos al equilibrio de las demandas sociales y la capacidad de respuesta gubernamental.

AMLO afirma que “nuestro país no está colocado, ni en América ni en el resto del mundo, en los primeros lugares en mortalidad por COVID”. Me extraña: según datos de Statista y con cifras oficiales de cada país, México ocupa el 4º lugar en número de muertos con 232 mil. De acuerdo con la Universidad Johns Hopkins, nos ubicamos en el primer lugar mundial en la tasa de letalidad con 8.7 muertos por cada 100 contagiados. ¿Hubo suficientes camas?, tal vez, pero tal indicador no avala una correcta gestión de la crisis.

En cuanto a seguridad, ciertamente AMLO heredó serios problemas. Sin embargo y según sus propias cifras, estamos muy lejos de una solución. Qué bien que el secuestro y el robo a casa habitación han bajado, 40 y 26 por ciento respectivamente. Pero siguen creciendo delitos que afectan mucho a la población (feminicidios, +14 puntos, extorsión +26 puntos) o apenas han disminuido (homicidios -2 puntos). Eso no habla bien de la eficacia de la estrategia seguida hasta ahora.

Por lo que hace a la estabilidad, el presidente aseveró que en las pasadas elecciones “no hubo masacres, no se desató la violencia contra ciudadanos inocentes.” Caray, una cosa es que el mero día de los comicios no hubo masacres, pero de enero al 5 de junio ocurrieron 30 con 201 muertos, entre ellos policías y civiles. A ello sume usted las 782 agresiones a políticos durante el proceso electoral, de las cuales 35 fueron asesinatos de candidatos (Etellek).

Una demanda sentida es el empleo. Según afirma el presidente, del 1.4 millones de empleos perdidos por la pandemia, han sido recuperados 978 mil; los que faltan se recobrarán en tres meses. Ojalá que así sea, por el bien de todos. Sólo le recuerdo que al inicio de la crisis sanitaria, cuando se negó a apoyar a las PYMES, AMLO afirmó que ya tenía “un plan para la recuperación y la creación de (…) 2 millones de nuevos empleos” (Mayo, 2020).

Y en cuanto a la principal oferta que llevó a AMLO a la Presidencia –el combate a la corrupción—, tengo la impresión de que don Andrés se confía a las encuestas que encarga para creer que “los logros están a la vista”. Cuando se preguntó a los encuestados por el nivel de corrupción en comparación con el sexenio anterior, 53 por ciento dio respuestas negativas (33 igual, 19.7 mayor), mientras que sólo 43 por ciento considera que ha disminuido.

En fin, don Jesús, estos son algunos de los otros datos con los que muchos leemos la gestión de la 4T.

Yo que más quisiera que todo lo dicho por el presidente correspondiera a la realidad.

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